En Gaza
Las flores de mi jardín
se han puesto frías.
Sin su calor natural
negras se han puesto.
Una ráfaga de aire explosivo
dio en mis ventanas
y sus cristales
mató a mi madre,
quemo sus flores.
A mí me quedó sin brazos
pero estoy vivo...
En la nevera, aún queda
agua y pasta dura,
¡Agua y harina!
Esta mañana no suenan
las sirenas, las alarmas;
no hubo truenos de bombas
Pero me da más miedo
este silencio,
la dolorosa espera
pensando a quién le tocará;
en qué momento
y que ventana,
la metralla asesina de
Benjamín Netanyahu
asestará un nuevo golpe,
y a cuanta gente
abrasará sus caras y dejará
tullidas para siempre.
¡Sembrando más odio!
¡Nuevas venganzas!
Badajoz 9/12/2025
José Manuel Ferrera Boza
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